Pensar y crear juntas
Enfrentarse a un folio en blanco nunca fue tarea fácil. Llegar a resultados sencillos, intuitivos y accesibles, tampoco. Cristalizar cómo lo hacemos nosotras, tampoco lo ha sido. 3 ingredientes, 11 pasos y actitud. ¿Cómo intentamos dejar de hacer proyectos sin vida? ¿Cómo creamos proyectos que respondan a las necesidades reales del cliente?
Dime ¿Cómo? ¿Cómo? ¿Cómo?
Con tiempo. Eso es lo que más necesitamos. Tiempo para parar, pensar, crear, volver a pensar. Diseñar, confundirse, volver a diseñar. Soñar y atascarse.
Con espacios de cocreación con el cliente. Escucharle, escucharte, pensar juntas, compartir visiones, preguntar bien y entender mejor qué necesita. Espacios durante el proceso para redirigir, reestructurar y celebrar.
Con equipos de trabajo diversos. Distintas miradas y formas de hacer que se complementan, retan el proceso y llegan a distintos lugares que se conectan.
¿Pero cómo enfrentarlo? No es lo mismo crear, hacer, pensar, escribir, soñar o aterrizar. Cada proyecto necesita algo distinto de nosotras, y crear… cómo decirlo, necesita espacios concretos. Espacios donde estemos abiertas a aprender algo nuevo. Colores, palabras, formas, conceptos. Pensar sin límites, preguntarte sin límites. Para avanzar, para romper con lo que pensabas y sorprenderte. Contigo y con tus compañeras. Que lo que te digan sume en crear con sentido. Pregúntate una y otra vez, ¿era esto lo que necesitábamos? ¿Es útil? Las expectativas limitan, conecta con lo esencial.

Sabemos que muchas veces lo creativo no es lineal, no se puede resumir en un proceso, o viene cuando quiere, o cuando puede. Pero entrenando, todo sale más fácil. Hemos recogido un proceso que podría funcionar, que podría no, pero te animamos a intentarlo.
→ 2. Investiga las posibilidades: ¿Cuántas cosas podemos hacer para responder al reto? Nos empapamos.
→ 3. Visualiza los futuros escenarios: Con esas posibilidades y hablar con gente que ha pasado por eso. La imaginación puede ser un concepto clave es esto. A veces, pensar en cómo va a ser algo y visualizarlo puede ayudarte a decidir si es lo que realmente necesitas. También recoger experiencias o vivencias de otros, nos inspira y nos ayuda a cuestionar nuestras propias ideas.
→ 4. Elige un par de caminos: Está bien tener muchas ideas o posibilidades donde escoger. Pero, es posible perderse en ellas y no llegar nunca a un resultado. Por lo tanto, es necesario recortar y escoger las mejores posibilidades teniendo en cuenta que sean accesibles e innovadoras.
→ 5. Busca referencias: La referencia está en cualquier lugar, persona, objeto, conversación o interacción que nos inspira. Simplemente hay que estar abierta y atenta al instante en el que ocurre, conectas y trazas la línea que une el momento con el reto que tienes en la cabeza.
→ 6. Aterriza la que mejor responda al reto: Une, descarta y sintetiza las distintas realidades que tienes encima de la mesa. Transforma, recicla o crea una nueva propuesta de valor.→ 7. Ponlo en común: Pon tus propuestas frente al espejo de los interlocutores, incomódate y válida de tal forma que el cliente forme parte de su solución.
→ 8. Mejórarlo en equipo: Una vez vistas las opciones de todas las personas llegar a una propuesta final en equipo.
→ 9. Desarrolla: Has analizado, investigado, detectado, creado y contrastado, y ¿ahora qué? Toca tejer. Tejer una última propuesta que hile todo el proceso realizado, respondiendo de manera holística al reto planteado.
→ 10. Compártelo en equipo: Escucha y aprende de tu equipo, de otras formas de ver y contar una misma historia.
→ 11. Haz, haz, haz:
Resultado: Sencillo, intuitivo y accesible.
TAZEBAEZ taldea




