¿Por qué a veces somos tan malos y otras veces tan high performance?
¿Gestionamos bien nuestro tiempo? La respuesta no depende solo de agendas, herramientas o métodos. En organizaciones como las nuestras, el desempeño individual, de los equipos y de la cooperativa es una cuestión profundamente interrelacionada. Gestionar bien el tiempo implica combinar visión compartida, marcos claros y autoliderazgo, con pragmatismo y orientación a resultados. consideramos que es algo que es difícil de conseguir tenerlo perfecto, pero si algo que queremos ir siempre mejorando más.
Cuando estas dimensiones están equilibradas, el impacto es doble: mejores resultados económicos, más calidad en lo que hacemos, y un mayor bienestar social y humano. Cuando no lo están, aparecen la saturación, la improvisación constante y la sensación de estar siempre ocupadas, pero no necesariamente avanzando.
Para entender por qué a veces funcionamos en modo “supervivencia” y otras en modo “alto rendimiento”, hay varios ingredientes clave a tener en cuenta.

En primer lugar, las personas somos entes multidimensionales. Cada una de nosotras actúa simultáneamente como individuo, como parte de un equipo, como miembro de una organización y como agente dentro de una comunidad más amplia. Esto exige claridad mental y marcos compartidos que nos permitan trabajar en red, como equipos de equipos, alineando capacidades, prioridades y cultura.
En segundo lugar, el funcionamiento del equipo es determinante, nos inspira esta reflexión el libro de Patrick Lencioni, las cinco disfunciones de los equipos. Creemos en organizaciones basadas en la confianza que de base se convierten en espacios seguros, donde podamos mostrarnos vulnerables. Abordamos los conflictos cuando y donde aparecen, con debates constructivos, en equipo y foco en soluciones prácticas. Trabajamos con compromiso hacia objetivos comunes y una dirección clara, rendimos cuentas bajo los mismos estándares y asumimos la responsabilidad compartida. Todo ello con una orientación clara a resultados que nos motive y nos haga avanzar. (no se si tu puedes encontrar algo mejor de esto en internet para mejorar este bloque).
Por último, la gestión del tiempo requiere sistemas. Necesitamos espacios y mecanismos de medición, seguimiento y control que sean compartidos y seguros, y que nos ayuden a mejorar de forma continua. A medida que una organización crece, disminuye el margen para la improvisación: las reglas del juego deben estar construidas entre todas, ser claras, y permitirnos medirnos en los distintos planos en los que operamos —individual, equipo y sistema.

La buena gestión del tiempo no va de hacer más cosas, sino de hacer lo que toca, con sentido, foco y coherencia. Es ahí donde dejamos de apagar fuegos y empezamos a trabajar en modo high performance.
TAZEBAEZ taldea




