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PRIMER CAPÍTULO: EL ORIGEN

Año 2013. Los últimos años de una crisis que nos vio nacer. Es importante mencionarlo para entender nuestras raíces. Los años anteriores no fueron fáciles para el equipo. Un proyecto que nace con una vocación transformadora, sin capacidad de poner en marcha proyectos propios de gran impacto. El ayudar a proyectos de terceros era parte de nuestra actividad principal. Consultoría de innovación, consultoría educativa, consultoría organizacional… en general, lo que todo el mundo conocía como consultoría.

Pero, ¿qué pasa si buscas consultoría en cualquier buscador de internet? ¿Acaso gente tan joven, con tanta ambición y ganas de hacer cosas realmente diferentes, se ve reflejada con los estereotipos vinculados con esta figura? Más aún, ¿funcionaba en aquel entonces la figura del consultor? ¿No había perdido su credibilidad en un mundo en crisis y con cada vez más y más consultores? Tarifas desorbitadas, falta de implicación en el proyecto, gran cantidad de clientes insatisfechos… y como resultado final, un documento infumable que por norma general terminaba en el armario de los proyectos de consultoría.

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“No es la primera vez que nos ayudan a “pensar”, pero el problema empieza después, cuando toca implementar y pasar a la acción” 

Frase recurrente de nuestros clientes por aquel 2012.

No queremos decir que todo se haya hecho mal, ni mucho menos, pero sí es cierto que por norma general se dejaron de lado dos aspectos fundamentales para que las “consultas” fuesen satisfactorias: El incremento de implicación y capacitación del cliente y la transferencia de conocimiento a la práctica.

No nos gustaba el término como tal, y pronto se convirtió para nosotros en un hándicap de entrada a clientes, ya que nuestra manera de ayudar a las empresas sí cumplía con estos dos requisitos. Pero, por encima de todo, no entendíamos una consultoría que no tuviese un ritmo acelerado o constante que nos ayudará a obtener resultados a corto plazo. Éramos consultores ágiles (y primerizos) en un mundo de consultores a la antigua usanza. Un océano rojo en toda regla con las necesidades tradicionales cubierta. Esa ha sido nuestra baza: la transversalidad, la disrupción, la frescura y el compromiso con nuestros clientes.

Cinco años después, INNPULSORY se ha convertido una de las principales áreas del equipo TAZEBAEZ. Un área donde conviven y se mezclan personas con perfiles multidisciplinares para poder crear las soluciones más adecuadas a aquellos problemas o retos que nos plantean nuestros clientes. Un popurrí de perfiles y fuentes de conocimiento que se traduce en tener en un mismo equipo todos los ingredientes necesarios para cualquier tipo de proyecto de innovación; llave en mano. Mientras la industria de la consultoría se especializa y contrata a perfiles similares o en la misma línea del perfil de análisis, nosotros nos especializamos en innovación desde un punto de vista transversal que pocos hacen, focalizándonos en la acción y la confianza con un estilo muy humano, cercano y basado en la cooperación entre distinto. Además, una de las ventajas que tenemos es que nuestra propuesta encaja perfectamente con aquellos expertos en temáticas muy concretas.

  • Educación y procesos de aprendizaje en equipo
  • Diseño estratégico, modelos de negocio y metodologías ágiles;
  • Diseños de soluciones tangibles en forma de producto/espacio, servicio o experiencia
  • Branding y comunicación visual

Seguramente, al leer esto surgirán algunas cuestiones como: “Está bien recibir aire fresco y una perspectiva externa en alguna ocasión, pero… ¿cómo es capaz alguien de ayudarme en mi negocio cuando jamás ha afrontado un proyecto emprendedor? ¿Es realmente empático con mi persona? ¿Es posible que una empresa de menos de 10 personas, que ni siquiera tiene un plan de innovación, diseñe e implemente el plan de innovación de una empresa de más de 3000 empleados?”

Vamos a resolver estas dudas. En TAZEBAEZ compartimos con los demás lo que aplicamos internamente en nuestra cooperativa. Monetizamos el “know how” implementado en la gestión del equipo y el desarrollo de negocios e iniciativas propias. Eso significa que no vendemos. Nos conocemos, enseñamos y compartimos lo que somos y nuestro propio funcionamiento. Esa es la clave, incrementar el sentimiento de pertenencia del equipo del cliente respecto al proyecto, ya que esto será lo que aseguré su implementación y posteriores mejoras y modificaciones.

NUESTRO RETO: Buscar el balance entre desarrollo de actividad propia y la monetización del “know how” en esa área. Pasar del saber, al hacer y del hacer, aprender.

“La fuerza en ti está”

Yoda

Continuará…
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